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Kingston, la capital jamaicana

Kingston, la capital jamaicana

Antiguas cascadas, ríos y playas. Selvas con multiplicidad de plantas, monos aulladores, tucanes, todo tipo de reptiles. Emocionantes leyendas, historias de magia, galeones hundidos: como en un un dreadlock (rizo de miedo) de la filosofía rastafari, la isla de Jamaica se envuelve en su propio misterio, en su propia luminosidad. No son muchos los lugares en el mundo donde los colores, los sonidos, los olores y las personas llegan a entrelazarse, como lo hacen los rastas, amalgamándose en un mismo espacio. En los sitios donde esto naturalmente sucede se produce en el visitante una alegría imposible de contener dentro de la piel. Algo así deben de haber experimentado los indios arawaks, procedentes de las vecinas orillas de Norteamérica, cuando allá por el siglo VIII descubrieron Jamaica, rastreando costas y tierras más fructíferas para desarrollar su comunidad. Mucho tiempo tenían buscando otro territorio para vivir; habían recorrido las montañas, habían explorado los ríos, pero fue sólo cuando se lanzaron al mar que hallaron la Xaymaca, que significa “Isla de la Tierra, la Madera y el Agua”.

 

Historia y descubrimiento de Jamaica

No dudaron ni un segundo; mudaron a su pueblo y sus costumbres a la isla ubicada en el noroeste del Caribe, la tercera más grande de la zona, y se convirtieron en sus amos y señores. Pero la dicha no iba a durar para siempre. En 1494, durante el segundo viaje de Colón, los españoles pudieron desembarcar en la gloria. El mismo Colón relataría más tarde en sus Crónicas: “He pisado la tierra más hermosa que mis ojos hayan visto”. Junto con los Adelantados llegaron los nombres castellanos de los lugares y las cosas, la vida adquirió nuevas reglas, los indios fueron dominados y la tierra tomó otro color -porque de África, como era costumbre, se importaron miles de esclavos para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y la producción de manteca y cerdo salvaje- y se construyeron ciudades como Nueva Sevilla, hoy Spanish Town. Casi cien años les llevaría a los conquistadores ingleses expulsar a los españoles y apropiarse de la isla. En 1655 los castizos huyeron a Cuba por la Bahía de los Fugados (Runaway Bay), quedando la isla supeditada a los designios británicos hasta 1962, año en que se declaró la constitución del país.

 

Impresiones al llegar a Jamaica

Al pisar tierra jamaiquina todo se vuelve raro, raro para los sentidos, para el entendimiento y para el alma. Porque tan lejos y tan cerca de casa otro mundo convive y se despliega orgulloso para los ojos distintos. Una frondosa variedad de emociones invade la mente tan pronto como uno sube al minibus que traslada a los visitantes desde el colorido aeropuerto Internacional Sangster, en Montego Bay, rumbo a Ocho Ríos.

 

Por un camino sombreado con palmeras, veraneras, buenas vidas (planta que sirve para curar casi todos los males), amapolas y aves del paraíso comienza el viaje que despierta el sueño de los mortales. Jamaica muestra como al pasar sus cotidianas virtudes y bellezas. La razón empieza a perder ciertos limites; lo desconocido pero intuido exhibe formas increíbles. Niños con uniforme de colegio pueblan las rutas en el horario de la siesta. Hermosas mujeres negras cargan hijos en sus brazos, protegidas con sombrillas de los cuarteantes rayos de sol que caen insolentes sobre la calle, y hombres tranquilos saludan sin asombro a los nuevos recién llegados. Lo primero que puede sorprender es que en Jamaica conducen por la derecha, respetando la tradición inglesa.

 

Reggae, Africa y el Edén

Estando en Dunn´s Rivers es imposible desacreditar la original idea de aquellos príncipes y comerciantes que en los años ‘20 llegaron en barcos a vapor a estas costas, atraídos por los rumores que decían que aquí existía el jardín del Edén rodeado por un mar de zafíros. Certera cuenta de esto rinden los espectaculares arrecifes que custodian la playa, porque al sumergirse en su mundo se pueden ver brillos que logran enceguecer las miradas. Casi acariciándote te tocan peces de mil colores; hay algunos azules con vetas rojas, también amarillos y negros, y otros transparentes como el agua.

La luna en Jamaica parece estar enamorada del mar, dicen que lo intenta seducir cada noche y que es acompañada por los novios que vienen para hacer realidad su amor, contrayendo un inquebrantable compromiso bajo su estela de plata.

 

En el aire reina un olor a pasado, una esencia de tierra negra con gruesas raíces africanas. Si se agudiza el oído se pueden escuchar los tamboriles que llaman a la contemplación, al rezo, al culto. El reggae, el soca y el calipso suenan por los rincones y los cuerpos no resisten el llamado de la cadencia; las caderas y los pies quieren penetrar la danza. Todos necesitamos, como propone el reggae, la liberación espiritual. Las personas parecen conformar un rito ancestral homenajeando a Bob Marley, el representante más conocido, en Occidente, del rastafarismo, la religión que rinde culto a la divinidad Haile Selassie, quien antes de ser coronado como emperador de Etiopía se llamaba Ras Tafari. Marley en el recuerdo pide eternamente a las mujeres que no lloren, e invita a todo el que quiera escucharlo a beber el “veneno favorito de Jamaica”, el insuperable ron, calificado como uno de los mejores del mundo.

 

Ocho Ríos, aunque su nombre lo sugiera, no tiene ocho ríos, pero las montañas se apresuran a bajar por esta tierra para encontrarse con el azul cobalto del Caribe. Las bahías no tienen fin y las calas emperladas se deslizan hacia la costa del Runaway Bay, compartiendo los días con inconmensurables acres de exóticos jardines que derrochan fragancias a lo largo de un bosque de helechos llamado Fern Gully, por un zigzagueante camino donde antes fluía el río. O ascendiendo por lugares encantados, tratando de interpretar los secretos que esconden las cascadas Dunn´s Rivers, que le dieron nombre al resort Sandals por su belleza y cercanía.

 

Cocina y compras en Jamaica

La cocina jamaiquina es sumamente picante. Según dicen, desde el primer bocado de pollo Calipso (el plato típico por antonomasia), las bocas irremediablemente explotan. También destacan el pollo con ackee (fruta nacional que no debe comerse verde o antes de que abra la flor, porque es venenosa, y que cuando está madura tiene un sabor agridulce), rellenando el pollo con espinacas, pimientos, pimienta y quesos, y bañándolo, para terminar, con salsa de miel y ron. También sobresale la cabra al curri con Bammys (galletas hechas con cazabe, una especie de mandioca que cultivaban los arwaks y que prolifera en el país), una sabrosa caballa Run Down y un exquisito Blue Marlin (pez espada) en escabeche.

 

Pero nada es comparable a recorrer el mercado de artesanías local, donde Jamaica muestra su vida, su arte, su particular idiosincracia. Las tallas de madera se convierten en el centro de atención: están delicadamente trabajadas y representan mágicas figuras e imágenes provenientes de una larga tradición.

 

La noche jamaicana, el romance perfecto

Por la noche, el romance en esta isla tiene un lugar primordial. Junto al mar de ensueño, las arenas blancas, los cercos poblados por orquídeas salvajes y un mundo de estrellas, las parejas encuentran un motivo más para volver a enamorarse. Desde todas parte del mundo vienen los novios a casarse. Como en un cuento de hadas, el hotel organiza una romántica ceremonia con testigos, juez de paz, torta, trajes y demás. Aunque el demás siempre queda al real cargo de los interesados.

 

Lo amable y lo indomable, lo eterno y lo misterioso, lo desconocido y lo sofisticado se unen en Jamaica. El aire fresco, limpio y claro, enriquecido con el aroma de los jazmines nocturnos en flor, las mañanas templadas por el Blue Mountain, el célebre café que ellos mismo cosechan y exportan, las enormes y blancas sonrisas de los lugareños y el azul brillante del mar atrapan. Seducen igual que las mareas de la playa, siempre parecida y distinta, siempre intermitente y fatal, aquí en Jamaica.

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Fecha: abr 25,2013

Me llamo Álvaro y soy el creador del foroblog de viajes y migraciones . Soy un viajero apasionado que reside en S.Domingo, Rep.Dominicana. Vidaemigrante surge como nexo de unión para aquellos que desean emigrar o trabajar en el extranjero.

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