foro de viajes

Taj Majal, India

El Taj Majal es una de las grandes obras arquitectónicas de la India, además de representar a la perfección la cultura india

El circuito más visitado de este subcontinente, que combina los monumentos espectaculares con el árido paisaje llano que para muchos es el arquetipo de la India, es el llamado «triángulo dorado» en el norte -Delhi, la capital, a poca distancia de Agra, sede del Taj Mahal, y la Ciudad Rosa de Rajastán, Jaipur-. Rajastán es probablemente el estado más popular entre los viajeros, que se sienten atraídos por su paisaje desértico, la romántica Rajput y el pasado romántico de Jaipur, representado por los fuertes de Jaisalmer y Jodhpur, así como los palacios medievales de Udaipur y Bundi.

 

Delhi, Cachemira y el rió Ganges

Al norte de Delhi se erige el majestuoso Himalaya. Cachemira era, hasta la escalada de las tensiones en los años ochenta, la región más turística de la cordillera (véa­se pág. xviii para saber por qué esta guía no incluye un capítulo sobre este estado). Sin embargo, incluimos información detallada sobre las demás regiones del Himalaya, que, debido en cierta parte a la política del gobierno, están creando servicios para los turistas con rapidez. Tanto Himachal Pradesh -donde se encuentra Dharamsala, el hogar de la comunidad tibetana, entre los que vive el mismo Dalai Lama– como Uttar Pradesh -donde se encuentra el helado nacimiento del río Ganges, que ha atraído a peregrinos durante más de 1.000 años- ofrecen magníficas travesías de montaña, mientras que adentrándonos en la cordillera, Ladakh y Sikkim están salpicadas por aislados monasterios budistas.

Al este de Delhi, el río Ganges serpentea a través de algunas de las ciudades más pobladas de la India hasta llegar a la extraordinaria ciudad sagrada hindú de Varana­si (también conocida como Benarés), donde contemplar la diaria rutina de la vida y la muerte, que se centra en los ghats (lugares de baños) en la orilla, significa ser testigo de la práctica de las tradiciones religiosas más antiguas de la India. Más al este se encuentra la enorme ciudad de Kolkata (Calcuta), la capital del British Raj (Imperio Británico en la India) hasta principios del siglo xx, y ahora el vibrante centro cultural bengalí que también representa los problemas más acuciantes de la India: pobreza y superpoblación.

 

Orissa y el templo de Madurai

Si se dirige al sur desde Kolkata siguiendo la costa, llegará a Orissa, donde el templo Jagannath de Puri es el escenario de uno de los mayores festivales de la India, y donde el templo de Konarak ha resurgido de entre la arena para reclamar su derecho a ser considerado uno de los más espléndidos logros de la arquitectura medieval. Tamil Nadu, al sur, tiene su propia y magnífica tradición arquitectónica, con altísimas puertas gopura que dominan la ciudad, cuyos prósperos templos siguen siendo el centro de la vida diaria. De entre todos ellos, Madurai, en el extremo sur, es el más imponente, pero necesitaría meses para ver todos los lugares sagrados de interés del delta del Cauvery y las fragantes colinas Nilgiri, cubiertas de terrazas de plantas de té, que se han convertido en el sello distintivo del sur de la India. Kerala, en el extremo sur del subcontinente, en la costa oeste, es la parte más tropical de la India, y la más relajante, con lugares remotos exuberantes, repletos de sencillas embarcaciones de madera de todas las formas y tamaños, además de ciudades de tejados rojos y pueblos apenas visibles entre las copas verdosas de las palmeras. Subiendo por la costa está Goa, la antigua colonia portuguesa cuya costa de 100 km de longitud está bordeada con playas para todos los gustos y presupuestos, desde turistas adinerados a visitantes en busca de droga, y en cuyas ciudades se erigen blancas iglesias cristianas que parecen traídas de Europa.

Algunos de los monumentos más importantes de la India se encuentran muy en el interior, en olvidadas rutas comerciales que atraviesan el corazón de la península, como la ciudad abandonada de Vijayanagar (o Hampi) en Karnataka, cuyas ruinas están esparcidas por un antiguo paisaje cubierto de rocas; las cuevas budistas pintadas y esculpidas de Ajanta y Ellora en Maharashtra; los templos abandonados de Khajuraho y los palacios de Orchha en Madhya Pradesh. Finalmente, está Mumbai (Bombay), de la que tan mal se habla, un monstruo desgarbado que ha sido el mayor centro de comunicaciones entre las grandes ciudades de la India. Centro de la increí­blemente popular industria cinematográfica del país, despliega una innegable energía que, después de unos pocos días de aclimatación, llega a ser atractiva.

 

Otras zonas que visitar en India

Sin embargo, como hemos dicho, para saborear el viaje por completo, hay que dosificar la energía. En un viaje largo, es aconsejable hacer una pausa y descansar cada pocas semanas. Algunos lugares han cumplido esta función durante generaciones. Salpicados por todo el continente se hallan las hill stations (localidades de veraneo) victorianas, lugares ideados para escapar del calor del verano, construidos por los británicos a finales del siglo xix, en todas las zonas de montaña que estuvieran cerca de los centros de trabajo de las llanuras. En los últimos 30 años, se ha creado una red de lugares «alternativos» para viajeros jóvenes de presupuestos ajustados. En general, son lugares donde ya había una infraestructura turística, como en las playas de Mamallapuram en Tamil Nadu, que es también el lugar donde perviven algunos de los templos hinduistas de arquitectura medieval, o Hampi, mencionada arriba, o Manali, una antigua hill station en Himachal Pradesh. En el resto de los lugares, la presencia de arena y playas es suficiente, como en muchas de las playas de Goa, o Kovalam o Varkala en Kerala.

En los últimos años, un creciente número de viajeros han explorado las islas Andaman, un remoto atolón tropical a unos 1.000 km al este de Tamil Nadu en el golfo de Bengala, cuyas aguas claras contienen uno de los ecosistemas marinos más ricos del mundo. Centrándonos únicamente en los lugares turísticos del subcontinente, es fácil tener la impresión de que la India ha cambiado poco desde la época de Kipling. Los clichés reaparecerán en muchos otros lugares, pero cada vez más, representan anacronismos de este país. La India es mucho más prosaica de lo que muchos visitantes primerizos pudieran pensar. Se ha modernizado a un ritmo desconcertante en las últimas dos décadas. Esto ha facilitado la vida a la clase media, pero también ha hecho del país un destino mucho menos «exótico» de lo que era antes para los visitantes extranjeros, y el comercialismo, la pobreza, la contaminación y los conflictos pueden decepcionar en algunos aspectos incluso a los más ardientes defensores de la India. No obstante, por todo ello, este país sigue siendo un lugar muy atractivo para el viajero, ya que posee un extraño poder arrollador para sorprender, exasperar, encandilar y transformar a todos los que van allí.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Si te ha gustado la información y quieres recibir los artículos que publico directamente en tu correo electrónico, introduce tu email a continuación (nada de Spam, ¡prometido!) -->
Para terminar te pediré algo que te costará muy poco y que valoro mucho. Los +1 en Google Plus me animan a seguir escribiendo a diario en VidaEmigrante ¿Me ayudas? -->

¿Te ha gustado el artículo?
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 5.0/5 (1 vote cast)
En: India
Fecha: may 31,2013

Me llamo Álvaro y soy el creador del foroblog de viajes y migraciones . Soy un viajero apasionado que reside en S.Domingo, Rep.Dominicana. Vidaemigrante surge como nexo de unión para aquellos que desean emigrar o trabajar en el extranjero.

Elige tu continente:

Síguenos en FaceBook y Twitter:
Compartir Google+